Es una práctica extendida reducir el precio oficial en el contrato para pagar menos impuestos de transmisión.

Sin embargo, el comprador asume un riesgo desproporcionado ante cualquier conflicto legal posterior.

Si la compraventa debe deshacerse por un vicio oculto grave, el juez ordenará la devolución del precio reflejado en el contrato.

Consecuencias probatorias y sanciones

Demostrar entregas en efectivo no declaradas exige pruebas indiciarias muy sólidas (retiros bancarios coincidentes, chats o recibos firmados a parte).

Además, admitir pagos en efectivo no reflejados puede acarrear sanciones de la Administración Tributaria para ambas partes.

Puntos de riesgo principales:

  • Devolución parcial: En caso de rescisión, el vendedor solo está obligado formalmente a restituir lo que figura en el documento.
  • Dificultad probatoria: Los tribunales son reacios a dar por probados pagos no documentados sin recibos explícitos.
  • Límites legales al efectivo: Vulnerar las limitaciones legales de pagos en efectivo conlleva expedientes sancionadores.

El error más frecuente:

Aceptar fijar un precio menor en el contrato creyendo que te ahorras impuestos, sin valorar que pierdes la garantía sobre el total de tu dinero.

¿Qué haría yo si fuera mi caso?

Reflejaría siempre el cien por cien del precio real de la operación en el contrato.

Si ya se realizó el pago no declarado y surge una reclamación, recopilaría todos los extractos bancarios y mensajes que demuestren la entrega del importe total antes de iniciar acciones.

Recuerda: El precio estipulado en el contrato es el único límite garantizado en una devolución judicial; pagar en efectivo no declarado destruye tu protección legal.

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