Es la defensa por excelencia de cualquier vendedor. En el instante en que el motor de una autocaravana o el bloque marino de un barco rompe a los pocos días de la compra, dirá que se debió a un mal uso o a una conducción negligente por tu parte.
La prueba técnica indispensable: El peritaje mecánico
La única forma de desmontar la coartada del vendedor es mediante un informe técnico pericial elaborado por un ingeniero o perito mecánico colegiado antes de proceder a reparar o tocar el motor.
El perito analiza elementos clave que demuestran la antigüedad del fallo:
- Nivel de corrosión o desgaste químico: La presencia de óxido antiguo en los cilindros o incrustaciones de sal en los colectores demuestra un deterioro progresivo de meses o años, imposible de generar en pocos días.
- Análisis de fluidos y aceite: Muestras de aceite con aditivos espesantes o tapaporos químicos demuestran que se camufló la avería para superar la prueba de venta.
- Lectura de centralita y registros de fallos: Diagnóstico de códigos de error guardados en la memoria de la UCE con kilometraje o horas de uso previas a la fecha de transmisión.
Precaución fundamental: No repares sin peritar
El error fatal es arreglar el motor en un taller sin haber documentado previamente las piezas defectuosas mediante informe fotográfico y acta pericial. Si destruyes la prueba, resulta imposible ganar el proceso en el juzgado.
Recuerda: Nunca repares la avería sin que un perito examine primero el motor. La huella técnica de desgaste y los aditivos químicos prueban que el fallo existía antes de comprar.